Una noche en Bash
Víspera de Reyes. Decidimos salir. Primero quedo con Pili que bueno me ha tendido una pequeña trampa y me "acopla" a su grupo de amigos. Son majos pero no se siempre quedará esa distancia insalvable.. ese "ellos" y ese "nosotros" que parece que no existe, que es invisible pero que de hecho todos sabemos que está ahí. Recibo la llamada de Belén para ir a las "Cuevas del Sésamo con su hermana y lo veo casi como una llamada liberdadora... exagerando diría como un náufrago que se agarra a un trozo de madera que ha arrastrado la marea de la noche. Sin embargo, no es para tanto, siemplemente es un plan mejor. Después de aguantar en las cuevas como se tortura a un viejo piano y de una jarra de sangría decidimos ir al Bash No hay muchos sitios de música negra en Madrid y de los que hay muchos sólo tienen una sesión de música negra un determinado día de la semana. El Bash sólo abre los miércoles. Ayer fue la primera vez que entramos. Es un sitio amplio agradable, con una estética entre retro y funky que le da un aire telefilm de los 80. Se llena poco a poco y como indica el tipo de múisica que pinchan los negros y las negras poco a poco inundan el local. Es un espectáculo para la vista. Chicas de todos los países que difícilmente encuentras por la calle se dan cita en Bash. Los chicos se lanzan a toda"presa" que se mueva y en palabras de Belén "a veces son un poco pesados y pegajosos pero te lo pasas bien" Aún estando con Alba siempre he guardado un íntimo secreto y es el de tener algún tipo de relación con una negra. Es un morbo casi irresistible y en el Bash por supuesto hay donde elegir. Sin embargo me contento con mirar sus caras, sus cuerpos, sus bailes y a veces imagino si sería todo tan diferente, cómo sería mi vida si....



